Casa Rural Las Becerras en el parque nacional de Cabañeros. Navalucillos.A pesar de ser considerado por algunos científicos como una «isla húmeda», el Parque Nacional de Cabañeros ha sufrido un 2015 «muy duro» desde el punto de vista climatológico, con sólo 233 litros por metro cuadrado de precipitaciones (la media entre 2007 y 2014 fue de 581 litros) y una temperatura media anual de 15,41 grados, cuando el promedio de los últimos ejercicios era de 14,38, es decir, un grado menos.
En este contexto, la dirección de Cabañeros, a través de su boletín informativo oficial, ha anunciado la puesta en marcha de las primeras actuaciones para estudiar y mitigar los riesgos e impactos que se derivan del calentamiento global y que se concretan en la restauración y regeneración de hábitats para anfibios y la adaptación adaptativa de quejigos.
«Los cambios en el régimen de precipitaciones que se vienen produciendo en los últimos años inciden directamente sobre la reproducción de anfibios, que necesitan charcas de agua con una cierta calidad y duración para concluir su reproducción», afirman desde el parque nacional para anunciar, a continuación, la creación de 16 grupos de charcas, restaurando o recuperando pequeños humedales ya existentes, para favorecer este proceso reproductivo.
Presentan bordes en suave pendiente, plantaciones que dan sombra y montones de piedras que sirven de refugio y paso seguro entre las distintas charcas. Adaptaciones del medio que favorecen la reproducción de las especies de anfibios presentes en este espacio protegido: gallipato, salamandra común, tritón ibérico y pigmeo, sapillo moteado común, sapillo pintojo ibérico, sapo común, sapo corredor, sapo de espuelas, sapo partero ibérico, rana común y ranita de San Antonio.
Con la segunda medida, la dirección de Cabañeros pretende conocer la evolución y adaptación a las nuevas condiciones de una población de quejigo (quercus faginea), que previamente ha sido reforestada. Para ello, se ha vallado una parcela de 53 hectáreas en las proximidades del paraje de ‘Los Esmataos’, donde se han plantado de forma no regular unos 200 plantones de quejigo por hectárea.
«La idea es que al cabo de unos años se forme una dehesa con árboles dispuestos de forma y aspecto natural, contando con que una parte significativa de los plantones no llegaran a la edad adulta», apuntan fuentes del parque nacional, que explican que la elección del quejigo responde a que «se trata de una especie arbórea abundante en Cabañeros, que prefiere suelos parcialmente encharcados, que es la razón por la que es dominante en la zona baja de la raña».
Ambas actuaciones forman parte del programa de adaptación al cambio climático en el medio natural en el marco del nuevo Plan de Impulso al Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático en España (PIMA Adapta), que promueve el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama).
El director de Cabañeros, Carlos Rodríguez Vigal, asegura que este parque ha sido el penúltimo en incorporarse a la Red de Seguimiento del Cambio Climático en Parques Nacionales con la instalación en 2012 de la estación terrestre de La Alcorconera, situada en la raña. En una entrevista concedida a este organismo, afirma que el cambio climático «va a reducir notablemente la diversidad biológica, originando cambios profundos en la distribución de los ecosistemas terrestres y sus comunidades vegetales características». «Algunos informes apuntan que algunos parques nacionales peninsulares, entre ellos Cabañeros, podrían llegar a tener valores de precipitaciones y temperaturas similares a los que pueden encontrarse actualmente en el norte de África.

Cabañeros pone en marcha las primeras acciones para mitigar los efectos del cambio climático
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