Amanita phalloides, muy tóxica
Amanita Phalloides…muy tóxica

El otoño ha dado elpistoletazo de salida a la temporada de setas y cientos de personas, aficionados o no, buscan en zonas de bosque hongos comestibles que se convierten en el manjar de esta estación.

El biólogo y micólogo Josué Rodríguez y la vicepresidenta de la Sociedad Micológica Asturiana (SAM), Marta González, recopilan una serie de recomendaciones para que salir a buscar níscalos, botulis o champiñones sea algo divertido, evitando el peligro y con respeto a este mundo tan exótico.

1. Conoce el bosque: es muy importante conocer la ruta que vas a seguir para evitar pérdidas inoportunas y si no tiene vaguadas y zonas de brumas, mejor.

2. Intentar ir acompañado: ir solo es un peligro porque ante cualquier percance o lesión es más complicado dar la voz de alarma para que te rescaten.

3. Lo que no vas a comer, no lo arranques: el impacto de la recogida de setas masiva puede ser muy dañina para los bosques. Las setas que no son comestibles hay que dejarlas donde están porque ayudan a subsistir al ecosistema en el que se encuentran.

4. Hazte con una cesta o una malla: El complemento perfecto para guardar las setas mientras las recogemos son las cestas o las mallas abiertas para que los hongos puedan respirar y puedan esparcir las esporas después de ser arrancadas mientras te mueves por el bosque para que al año siguiente se vuelvan a reproducir.

5. Una navaja, tu mejor aliado: las navajas sirven para cortar la seta y no tener que arrancarlas, así se daña menos el subsuelo en el que crecen.

6. Un bastón no puede faltar: además de ayudar a subir las cuestas que nos encontramos en el camino también sirven para buscar entre la maleza algún hongo escondido que pasa desapercibido.

7. Si tienes dudas, arranca una y llévala ante un experto: hasta los más veteranos pueden tener dudas con algún tipo de seta alguna vez en su vida. Si esto pasa, lo mejor es arrancar un ejemplar (en este caso no se cortaría por el tallo) para que un experto la identifique, porque en muchas ocasiones la base del pie nos puede decir mucho sobre una seta.

8. No existen claves de oro para distinguir entre venenosas y comestibles.

 

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